Todos tenemos presente la importancia una buena gestión de los recursos disponibles. Esto es aplicable a muchos aspectos de nuestra vida, y también en ciencia es un tema recurrente. La investigación científica ve oportunidades en los retos, y cada vez más los supuestos residuos se ven como nuevas materias primas. El caso del dióxido de carbono, un compuesto demonizado por liderar el famoso grupo de los gases de ‘efecto invernadero’, resulta no ser más que carbono y oxígeno, y en definitiva, esto es un material con posibilidades de ser transformado y reutilizado.
Precisamente, el proyecto colaborativo ELECTRO-CO2, liderado por el Centro Tecnológico Lurederra en estrecha colaboración con la UPNA, propone que con un montaje y unos ingredientes adecuados, podemos llevar a cabo la conversión de CO2 en hidrocarburos (e.g. metanol, ácido fórmico, etileno, etc.), unos compuestos químicos con multitud de aplicaciones industriales incluyendo su utilización como combustibles alternativos, como precursor de plásticos o como reactivos para anticongelantes entre otras muchas opciones.
Se considera que el contexto actual es propicio para un sistema compacto en el que combinar el CO2 con agua y electricidad, de forma que se obtengan de una manera eficiente estos productos de alto valor, y para ello, nuestro diferencial está en el desarrollo de unos catalizadores específicos a escala nanométrica que consigan guiar las reacciones químicas involucradas.
Tras la prueba de concepto del prototipo modular a validar en el proyecto, se abren potenciales escenarios muy interesantes para una futura implementación que no solo sea sostenible sino también competitiva económicamente. Por ejemplo, se valora su uso directo en fábricas, tomando sus corrientes de salida de CO2 y convirtiéndolas en combustibles a para sus propios procesos, o el caso del uso de excedentes de energía eléctrica para su transformación en combustibles que se queden almacenados, y puedan posteriormente dar respuesta a demandas adicionales de energía por parte de la Red.
En las etapas iniciales el proyecto se ha centrado en la producción de nanomateriales activos para la parte catódica y en la selección de materiales y componentes para los diferentes montajes de testeo electroquímico, y se han celebrado varias reuniones presenciales entre los socios participantes, e incluso con ADITECH.









